CONTRA LA VIOLENCIA DE GÉNERO 016
AGAINST THE VIOLENCE OF GENRE 016

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viernes, 21 de mayo de 2010

EN TUS MANOS. 13º Capítulo. Jorge

Cuando estuvimos en casa me abrazó, me desvistió, se entregó a mí y me hizo suya con tanta ternura que hasta la última fibra de mi ser se estremeció, era como si el mundo se acabase, como si no existiera nada más, fue la unión más perfecta que puede existir entre un hombre y una mujer.
Me sumergí en esa maravillosa sensación y dejé volar mi mente y mi cuerpo hacia el éxtasis total, hacia ese estado de completa felicidad.
A la mañana siguiente no podía moverme, estaba literalmente encerrada entre los brazos y piernas de Jorge, me retenía, me ataba a él. Con cariño le besé y me fui al baño. Allí estaba cuando sus fuertes brazos me rodearon y me volvieron a mecer como el trigo al viento, arrullándome, acunándome como una madre lo hace con su hijo.
- Amor, nunca dejes de darme los buenos días así. Me dijo entre susurros.
Yo reprimí una sonrisa y me dejé envolver por sus brazos, necesitaba su protección.
- Cariño tenemos que trabajar, ¿comemos juntos? Tuve que decir sin muchas ganas.
- Sí, te llamo y paso a recogerte. Y sin decir nada más pasó a la ducha. Me vestí y oyéndole canturrear me despedí y salí rumbo al trabajo.
Me llamó cerca de las 12h, no comimos juntos aunque me invitó a cenar, hecho que me agradó pero enseguida me desilusionó ya que la cena era en casa de sus padres, ante mi silencio me recordó que estaría Emilia y sus hermanos. El sabía lo poco que me gustaba su madre y que era recíproco el sentimiento, no podía decir muy bien lo que me pasaba pero hoy le necesitaba, sabía los resultados que me dio el Dr. Bermúdez, Mario, uno de los mejores amigos de Jorge y con el que me concertó entrevista la semana pasada, estaba muy sensible, pero algo me decía que no iba a tener tranquilidad, que se avecinaba tormenta.
Me fui a casa a comer y recogí la ropa que llevaría, pues tendría que cambiarme en el despacho ya que no me daría tiempo luego de volver.
Y como no mi presentimiento cobró vida, tuvimos nuestra gran pelea, su madre de por medio como siempre, que si yo no daba la talla, que si mi vestuario, que si mis padres, ahora ya no se metía con mi hermana claro, ahora ya no estaba bien que lo hiciera.
Era ya la hora de ir a casa de los padres de Jorge a cenar, luego supe que nos reunió a todos él mismo, estaría toda la familia como me dijo incluida yo, quería que yo estuviera presente umm ¿qué tramaba?, pensé de inmediato. No me gustaba pero tenía que ir, menos mal que Emilia estaría también. No me dijo nada pero supuse que querría comunicar a todos que el nuevo Centro de Madrid se inauguraba y que se mudaría por un tiempo a la capital.
Cuando llegué Emilia salió a recibirme y me sentí mejor, hoy no era capaz de enfrentarme a su madre, hoy era un día difícil para mí. Cuando llegó se le iluminó la cara y vino enseguida a besarme, me quedé un poco parada pues no era tan efusivo en público, pero la verdad es que me encantó. Se sentó a mi lado y al otro tenía a Emilia, tuvimos una cena agradable pues estaban ambos pendientes de mí.
Nos levantamos para tomar café en el salón y fue cuando Jorge se sirvió una copa y dijo.
-Bueno familia, tengo algo que comunicar y me hace muy feliz hacerlo pues esto supone un comienzo. Como sabéis el nuevo Centro está a punto de abrir sus puertas y han requerido a Rebeca para que se encargue de todo el aspecto jurídico. Dicho esto me miró y yo sonreí, ya estaba hablando de más, le dije que no quería que me nombrara para nada, pero uff cómo impedirle algo.
- Eso es genial comentó Emilia, ella estaba radiante de felicidad, era la única junto con Jorge y sus hermanos que sabía lo pensaban de verdad.
- Sí, y no queda todo ahí. Me miró y me cogió de la mano haciéndome levantar.
- Os dije que era un comienzo no sólo del Centro sino de mi vida oficial al lado de Rebeca, bueno si me acepta.
¡Oh no! Otra vez no, me lo había vuelto a hacer y yo caí como una tonta. Qué vergüenza por Dios.
Y dicho esto me miró a los ojos y poniéndome un anillo y qué anillo, en el dedo me susurró al oído.
-¿Quieres ser mi mujer el resto de mis días? Con esa mirada que hacía que el mundo no existiese y no estuviera nadie más que él para mí.
Me quedé embobada, no sabía qué decir, qué hacer y lo que hice fue enroscar mis brazos a su cuello y darle el beso más apasionado que pude darle en todo este tiempo. Nos separamos y riendo dijo sobre mis labios.
- Esto supongo que es un sí.
Le miré y miré a Emilia, la cual me sonreía con complicidad, esto era lo que llevaban y traían durante la semana posterior a la cena en su casa.
Volví a mirarle y me puse tan nerviosa que lo único que hice fue asentir y mirar el anillo.
Me agarró de los hombros y girándonos hacia su familia dijo.
- Familia, la futura esposa de Jorge Ordóñez no tiene palabras para describir lo feliz que se siente y la verdad es que yo tampoco. Espero que seáis tan felices como nosotros.
Emilia nos abrazó, sus hermanos contentísimos junto a novia y marido, sus padres expectantes, sin decir nada aún. De repente su madre dijo.
- Claro que no tiene palabras, consiguió lo que quería. ¿Está embarazada no, pero te has preguntado si es tuyo Jorge?
- ¡Mamá! ¿Cómo puedes decir eso? La increparon todos, incluso para mi sorpresa su padre también se unió al coro.
Jorge indignado casi gritó a su madre.
- ¡Mamá!, ¿Cómo se te ocurre? Si lo estuviera por supuesto que sería mío, creo que le debes una disculpa a Rebeca.
- ¿Yooo? Jamás me disculparé ante ella, ¿no ves que sólo busca tu dinero, busca tu posición, es que no te das cuenta hijo?
Emilia se acercó a ella la abofeteó y agarrándome del brazo le dijo.
- No puedo creer lo que oigo, no creo que puedas caer más bajo, incluso esto es demasiado para ti, esto se acaba aquí.
Y en voz alta me dijo.
- Me disculparé yo Rebeca por ella, mi hija política no es digna del nombre que lleva y, mirando a Jorge volvió a decir, lo siento muchísimo.
Jorge enseguida me abrazó y me susurró
- Por supuesto madre, te pasaste. Te quiero Rebeca, acepta mis disculpas por ella y esta vez ya para todos, nos vamos y no volveremos por aquí madre y ahora si nos disculpáis nos vamos.
Salíamos de la casa Emilia, Jorge y yo, pero pudimos oír cómo se quedaban en acalorada discusión en ella.
Dejamos a Emilia en su casa, yo esperé en el coche pero pude escuchar como le decía a Jorge.
- Está vez fue demasiado lejos Jorge, busca tu felicidad fuera de aquí, te lo dije hace mucho tiempo hijo, no vayas a perderlo todo otra vez por culpa de tu madre.
Me quedé parada y no supe cómo reaccionar. ¿Otra vez, perderlo todo, qué pasaba aquí, qué me ocultaba Jorge?