CONTRA LA VIOLENCIA DE GÉNERO 016
AGAINST THE VIOLENCE OF GENRE 016

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116111 y al 900202010

IT HELPS THE CHILD AND THE TEENAGER
116111 and 900202010

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viernes, 26 de febrero de 2010

EN TUS MANOS. 2º Capítulo. Buscando soluciones

Pilar cada día estaba peor, robaba en casa dinero, comida, ropa, cualquier cosa que pudiera convertir en dinero para poder comprar su dosis diaria. Cada día caía más bajo, incluso me llegó a decir que había vendido sus favores para conseguir su droga; aquí fue cuando todo me golpeó, la cruel realidad aporreaba a mi puerta. Mis padres cada vez estaban más insoportables y la culpabilidad se palpaba en el ambiente. Una mañana mi hermana no se despertaba y la llevé al hospital. Allí la reanimaron pero me dijeron que su problema no tenía solución hospitalaria, ja hospitalaria ja, ja que significado adquiría esa palabra ahora. Que si tenía que ver al psicólogo, que si tenía que ir a un centro de día, que si... bla, bla, bla nada de darme soluciones. El asistente social me dijo que fuera buscando una buena clínica y que preparara dinero, pues no eran nada baratas, y que me diera prisa ya que mi hermana estaba muy mal. Dinero siempre el poderoso caballero don dinero, tanto tienes tanto vales y esa verdad me aguijoneaba, me hacía revelarme contra todos y todo.
Y así fue como me puse a buscar un buen centro de asistencia integral para drogadictos en la capital y sus alrededores. Encontré uno a pocos kilómetros de donde vivíamos y tuve la suerte de que nos admitieran, a mi hermana para su tratamiento y a mí como ayudante con residencia en el mismo centro.
Gracias a mis pocos ahorros pude dar una señal y esperaba que mi trabajo pagara el resto. Hablé con mis padres y no supuso para mi gran desilusión saber que para ellos sería una liberación. Aceptaron sin reparos y nos llevaron al centro, una vez allí nos despedimos y comenzábamos una nueva vida, bueno si a esto se le podía llamar vida.
No me paré a pensar solamente tenía que sacar a mi hermana del abismo en que se habían convertido sus días.
La encargada del centro simpatizó enseguida conmigo y he de decir que pronto nos hicimos amigas, me ayudó a pasar el duro trago que para mí fue ver pasar el "mono" a alguien y sobre todo a mi Pilar.
Decir que lo que aquí veía todos los días era una agonía, era ver tocar fondo a lo que antes fue un ser humano, pues ahora solo eran retazos de seres sonámbulos y perdidos.
Yo me esforzaba en todo lo que me mandaban e intentaba darles un poco de cariño, de amor. En mi dormitorio, por las noches, me derrumbaba, mi fortaleza cedía y sus muros me aplastaban. Dios en qué mundo me vine a meter yo ... yo simplemente dolía, me dolía ver esa degradación del ser humano y que la gente pasara por su lado sin ni siquiera verlo, por favor eran personas, seres vivos que padecían y lloraban por fuera y por dentro su amargura.
Y dejaba volar mis pensamientos, me dejaba ir a un mundo en el que no había dolor, en el que podía ser yo misma y liberar la pena y el dolor, ese mundo que me brindaban mis libros.
Por las mañanas me enfundaba, después de una gratificante ducha, en mi blanco uniforme y cerraba la puerta a ese mundo imaginario para darme de bruces con el vestíbulo de la vida, la antesala de la desolación y la pobreza tanto interior como exterior que se hacía realidad ante mis ojos.
Pronto descubrieron que mis conocimientos en derecho podrían serles útiles y fui estando más en oficinas que en las salas de asistencia. Esto fue un soplo de aire para mí, pues notaba que me estaba cerrando, que mi ser se consumía.
Y así pasó el tiempo, ya un año, desde que llegamos, Pilar mejoró parecía que ya era ella, sí, ahí estaba otra vez. Nos costó y mucho poder sacarla de esa nube en la que se adentró pero lo conseguimos. Hice que la trasladaran a mi cuarto y así se sintiera más libre y dejara atrás ese mundo que la recordaba siempre donde cayó.
Ella me ayudaba con mis tareas administrativas, me archivaba y cogía el teléfono; pude comprobar que se sentía importante y útil, sobre todo útil. Los días seguían pasando y cada vez estaba más volcada en el mundo del derecho y sus facetas para el bien de la comunidad a la que representaba.
Un día el director me hizo llamar a su despacho y con su llamada mi corazón dio un vuelco, sería que ya nos echarían, que ya no me necesitaban? Ya volvían mis dudas, mis temores, bien, me arreglé el vestido y entré con la frente erguida, dispuesta a afrontar lo que sea que tuviera que venir. Pero nunca pude imaginar lo que se me venía encima.