CONTRA LA VIOLENCIA DE GÉNERO 016
AGAINST THE VIOLENCE OF GENRE 016

NO TE LO PREGUNTES, HAZLO ¡ YA !
DON'T ASK IT, DO IT: ALREADY!

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lunes, 31 de mayo de 2010

PODER MENTAL 12º Capítulo. El momento de la verdad

Llegué a la fiesta y me serví una copa, necesitaba pensar en mi próximo paso. Todo tenía que estar muy calculado si quería desbaratar los planes del israelita.
Todo tenía que encajar, me acerqué al grupo en donde estaba y le dije a su escolta.
- ¿Puedes venir un momento? La seguridad de tu jefe está en peligro.
Evidentemente enseguida me siguió, detrás de una columna le indiqué.
- En el cuarto que hay en el baño de señoras tienes un regalito que te he dejado, estaban tramando aniquilar a tu jefe, me debes una.
Llamó a otro compañero y se alejó, bien ahora sólo debía de dejar que verificara mi historia. No habría duda, sus armas, sus indicaciones estaban allí.
Como me imaginé allí venía, me miró con cara de alivio y me dijo.
- Gracias, ¿qué tienes que ver tú aquí? Me preguntaba con cara de pocos amigos.
- Yo soy el ángel del americano, amigo. No debes preocuparte no hay más, de momento hoy no.
- Bueno te debo una sí, ¿cómo te llaman? Me miraba con recelo, era normal.
- Ángel, mentí, ¿y tú? Le miraba indolentemente mientras hablaba.
- Soy Charles, si necesitas algo házmelo saber.
Se alejaba pensando si en verdad era lo que decía ser, pero yo me inmiscuí en sus pensamientos y pronto me miraba con cierto grado de amistad.
Aquí estaba mi final, el me proporcionaría la salida a todo esto. Salí afuera y me colé en un despacho, desde allí llamé a Nastia.
- ¿Hola? Decía y al momento contestó.
- Amor, dónde estabas me preocupas mucho, tu padre .... La corté enseguida no quería que dijera nada que pudiera revelar dónde se encontraba, tenía que ser rápido para no dar lugar a rastrear la llamada.
- Nada cielo, no digas nada más, ¿estás dónde te llevó mi padre? Di sólo sí o no.
- Sí.
- Tranquila, estoy bien, tira la tarjeta después de hablar conmigo, en la mesilla del segundo piso verás otra, espera mi llamada, pronto estaré contigo. No dudes cielo, pronto, adiós tengo que colgar. Y corté la comunicación, la dejé con muchas dudas y sobre todo con un sentimiento tan profundo por mí que hizo sobresaltar mi corazón. Ahhh esta mujer me había cambiado tanto en tan poco tiempo, ni yo me imaginaba el poder que tenía sobre mí.
Y volví a la fiesta, allí estaba Charles, era mi oportunidad y por supuesto no la desperdicié.
- Charles, ven un momento por favor.
- Dime Ángel, ¿qué pasa?
- He sabido que mañana sabotearán la reunión, así que lo mejor es que tu jefe no acuda, él mío no irá, argumenta algún problema de salud y que no vaya, sólo hazme caso Charles lo sé de buena fuente. Ahí estaba mi semilla empezando a dar su fruto, su mente se colapsaba, demasiadas preguntas, demasiada urgencia.
- No te preocupes Charles, hoy no, yo me llevo ahora al mío y el tuyo que mañana no asista.
- Gracias Ángel, nos volveremos a encontrar y ya sabes dónde me encuentras. Se marchó pensando ya en mañana, bien, sabía que todo saldría a pedir de boca, quedaba desbaratada la reunión. El mundo, como siempre, sabría sólo lo que le quisieran contar.
Ahora tenía que ver cómo me las arreglaba para llevarme al americano, nunca nombres, regla de oro, bueno no sería muy difícil. Llamé a Anna desde mi móvil.
- Si, dime,¿ qué pasa? Dijo mi “querida” madre.
- Siempre preocupada por tu hijito ¿eh, mami?, ¡qué madre tan abnegada tengo! Bueno oye se ha ido todo al traste han acabado con Marlen y Marcos, dile a tus hombres que se lleven al americano de aquí ¡ya!, mañana sabotearan la reunión.
- Estoy dando la orden ahora mismo ve con ellos, te dejaran en el aeropuerto y allí te espera el avión. Me decía con esa voz de mando tan característica en ella.
Colgué y vi como lo hacía el que estaba al mando de los hombres de Marlen, se giró y dijo algo al escolta del americano y en cuestión de segundos todos se disculparon y rodeándole vieron hacia mí.
- ¡Vamos!, me dijo el mando, nos vamos ya!
- Detrás de vosotros. Dije y mirando hacia atrás me aseguraba con esta salida el final de la reunión, vi como Charles se llevaba a su jefe.
Ya en el aeropuerto y en el avión pensaba en lo que me encontraría al llegar, qué pasaría, mi padre cómo estaría, dudaba ya que no pude sacar nada de mi madre, ella como siempre se cuidaba mucho de mí.
Era mi momento, todo había salido perfecto y estaba bien planeado, todo quedaría salvaguardado, no había cabos sueltos. Ahora a por mi padre y si ella se ponía en contra no dudaría ni un segundo, esto sería el final.
Mientras, mis pensamientos volaban hacia aquel rincón de los Pirineos, volaban hacia mi luz, hacia el único lugar donde no me asqueaba por lo que era o por lo que hacía, donde no era nada más que un hombre, donde sólo éramos un hombre y una mujer.