CONTRA LA VIOLENCIA DE GÉNERO 016
AGAINST THE VIOLENCE OF GENRE 016

NO TE LO PREGUNTES, HAZLO ¡ YA !
DON'T ASK IT, DO IT: ALREADY!

AYUDA AL NIÑ@ Y ADOLESCENTE
116111 y al 900202010

IT HELPS THE CHILD AND THE TEENAGER
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lunes, 8 de marzo de 2010

PODER MENTAL. 2º. Capítulo. Recuerdos

Estaba tumbado en mi habitación y un ruido en la ventana me hizo recordar aquella tarde en la que también un cristal me trajo a la realidad.
- Hola Greg decía mi madre, ella nunca me llamó hijo, entrando en la habitación.
- Hola Anna, yo también la llamaba por su nombre, te esperaba más tarde, ya es la hora?
- Sí vamos, están en el avión, no tardes. Sabes que están esperando.
- No ya estoy, vamos y acabemos cuanto antes.
Debía de ir al certamen de parapsicología en Barcelona (España) y el avión estaba esperándonos en la pista. Tan solo debía de salir y ya estaba prácticamente en el avión.
Me acordaba de todo lo que me hubiera gustado vivir, de aquellos años en los que me preguntaba si había más niños como yo, si podría jugar con ellos ya que mi niñez no estuvo llena de cumpleaños, ni de payasos, ni de amigos a los que llamar.
En todo esto iba pensando de camino al avión y todo ello motivado por los comentarios que escuché a mi padre.
Mi padre me quería de una manera especial, me hacía saber que me quería. Yo le llamaba padre y no por su nombre como hacía con Anna. Mi madre era distante conmigo y, por supuesto, yo imité su comportamiento.
- Anna deberías de mostrarte más cariñosa con tu hijo, debes de entender que él necesita saber que se le quiere, no es sólo tu investigación. Casi gritaba mi padre.
- Robert siempre has sido un sentimental, el chico ya es mayor, con 15 años yo estaba ya en la carrera. Se enorgullecía mi madre.
- Sí pero no todos somos iguales, no todo gira igual y ten en cuenta que él no se ha criado como un niño normal. Necesita nuestro cariño, es que no lo ves.
- Bueno si es por eso tú lo das por los dos. Apostilló mi madre y la conversación se acabó.
Mi padre dejó de hablar y me miró. Yo estaba al otro lado de la habitación, tras un cristal, haciendo mis ejercicios como de costumbre. Pero él sabía que yo podía leer en sus labios igual que si estuviera oyéndoles.
Una tristeza embargaba sus pensamientos, yo lo sentía, dolía su dolor, mi dolor. Era frustrante ver la indiferencia de mi madre, era temible conocer sus pensamientos.
He de decir que Anna me daba cierta cantidad de cariño, sobre todo los primeros 8 años de mi vida, pero luego se fue distanciando a medida que yo crecía, que mi mente se abría.
Pero aún después de todo este tiempo dolía. Había que reconocer al menos que hizo un estupendo trabajo, yo era cada día más fuerte y sin errores, desarrollaba todas y cada una de mis habilidades al 90%. Mi madre no había engendrado un hijo, había traído al mundo un prototipo sin limitaciones.
Yo no quería su admiración, yo no quería ser su éxito, tan solo deseaba ser su hijo.
Entré en el avión y despegamos rumbo a lo desconocido. A mi iniciación en el mundo de los especiales como decía Anna.